Ni credibilidad ni mayoría pero, eso si, “la vida sigue igual”

Resulta verdadéramente curioso que, tan solo unas horas después de sellar su pacto con Mariano Rajoy, cuya cabeza no se cansó de pedir en un sin fin de ocasiones tras el 26-J, Alberto Rivera, haya justificado su cambio de estrategia y adopte una actitud de presión al PSOE para que los votos socialistas, en forma de aprobación o abstención, permitan que el controvertido personaje de Pontevedra resulte investido presidente del Gobierno.

“Estoy dispuesto a no tener credibilidad por el bien de este país”, ha afirmado en una entrevista en Telecinco en referencia a sus cambios de criterio, cosa que, a fé mía, muchos españolitos tenemos pero que muy claro y, es más, conscientes somos de que para perder credibilidad no le va a hacer falta ya un gran esfuerzo por su parte. Poco efectiva para justicarse resulta su “aclaración” de que su acuerdo con el PP “es un pacto de investidura, no de Gobierno”.

En referencia al PSOE y a guisa de martillo pilón, el de Ciudadanos, ha vuelto a señalar las similitudes que, a su juicio, hay entre el acuerdo suscrito con los populares y el que C’s firmó con el PSOE en la pasada legislatura para la investidura fallida de Sánchez. “No es una cuestión de simpatía sino de sentido de Estado y responsabilidad. Hay un espacio común que no quieren reconocer. Hay 100 reformas que firmamos Pedro Sánchez y yo y ese documento plasma el espacio común”.

¡Como si la ciudadanía no fuera ya consciente de que lo único que buscan unos y otros viene a ser lo mismo pero con distinto color en el tapete electoral!

La CastaRivera insiste en su presión a Sánchez, a sabiendas de que su nefasta imagen como político resulta muy vulnerable a la opinión pública y al efecto viral de los chascarrillos sobre el socialista en las redes sociales: “Si quieren exigir cosas al PP que se las exijan, pero que no bloqueen el país. El PSOE tiene la llave de la investidura, del Gobierno y tiene más fuerza de lo que cree. Si quiere ser el líder de la oposición puede serlo, pero el problema interno por el liderazgo ahora mismo ciega las posibilidades del PSOE. Hay muchos socialistas que no quieren elecciones y quieren ejercer esa negociación. Si con 32 (diputados de C’s) se pueden arrancar compromisos, con 85 también”.

Vamos a ver señor Rivera, ciudadanistas, Rajoy Brey y seguidores del partido de la gaviota: no es el PSOE ni Sanchez quienes tienen bloqueado España; el bloqueo viene de los votos… de los escasos votos obtenidos por un partido inmerso en la más soez corrupción política, cohabitando con desmesurados y antisociales recortes, durante casi cinco años de ejecutivo de Rajoy Brey.

Estoy de acuerdo con que fue la formación de la gaviota, o buitre, o lo que sea, aquella que mayor número de votos obtuvo pero eso… eso no quiere decir que tengan mayoría, ni que sea en realidad lo que una mayoría de ciudadanos desea para dirigir el Gobierno de España. El superior número de votos del PP (sin entrar a valorar si hubo pucherazo o no, que, rumores, haberlo haylos) fue fruto de esa “estrategia del miedo” que tambien se les da a los, ya, impopulares del Partido Popular.

A mi, aún con esa circunstancia del voto del miedo, las cuentas no me salen y dejo aquí constancia de que mis simpatías por los socialistas, o los neocomunistas podemitas, es la misma que se puede tener a una serpiente de cascabel en una caminata por el desierto.

Si echamos mano a las cifras podremos observar que, los votos obtenidos en el 26J, aún siendo superiores para el PP que en la anterior convocatoria, de investidura fallida igualmente, dato éste que no debemos olvidar si queremos hacer una objetiva valoración sobre el impacto que esto conlleva en una sociedad que nunca había vivido nada similar hasta el momento; aún así, repito, el conteo ronda en torno a un 25% del total de censo español con posibilidad de voto. Ese porcentaje, el 25% aproximádamente,es el número, u tanto irreal, que muestra la adhesión al PP de Rajoy Brey. Digo IRREAL porque incluído en el mismo van aquellos que, sin ser pocos, votaron con la pinza en la nariz por el miedo al avance de las hordas del nuevo Frente Popular del siglo XXI en España. También por dentro de ese “redil”, y mimetizados entre sus pares, pululan los temerosos de la “Bolivarización” de España; fruto esto de la aberrante campaña electoral popular (y sus medios afines) en la cual, Venezuela, Maduro y la situación sociopolítica de aquel país, resultaron ser los protagonistas. Venezuela protagonista de las elecciones en España en lugar de serlo los altos y reales índices de pobreza que Rajoy Brey y su gestión han traído a centenares de miles de familias españolas.

Dicho todo lo anterior creo que, eso de que el PP representa a casi el 40% de los españoles, como que nanay, nanay pues, el porcentaje de personas que no votaron, resultó cláramente elevado. Hasta el lenguaje está corrompido ya en la España de la cleptocracia de partidos…

Todo una obra maestra de la manipulación y la publicidad política por parte de los de siempre, la CASTA, para conseguir mantenerse en los más altos puestos de la moqueta del Poder de la Nación. Eso si, campaña y publicidad costeada, como siempre, por el bolsillo de aquellos que no entienden de sobres en B, ni de comisiones, sobresueldos ni otras gaitas ya que, desde pequeños, sus laboriosos padres, les inculcaron el amor a la Patria y la realidad de que, para poder comer y a la vez levantar el país, nada mejor que ser honrado y trabajar por ello. ¿Cuantos de los que hoy pugnan por erigirse en gobernantes de la Nación practican esta sencilla filosofía de vida? Sincéramente creo que ninguno.

El pacto PP-Ciudadanos, junto con el apoyo de CC, permitirá a Rajoy Brey acudir al Congreso con 170 apoyos, un número de escaños insuficiente para lograr la investidura (necesita 176 síes en primera votación o al menos 11 abstenciones en la segunda). Con todo y con eso, el de Pontevedra ha amenazado con volver a intentarlo si no es elegido esta semana por el Congreso.

O sea que, yendo, que vamos, a por las terceras, y teniendo claro que, salga quien salga de los que están, serán del gremio de Alí Baba, haremos como que no sabemos nada de nada mientras intentamos seguir avanzando y silbando aquella canción, interpretada también por un gallego, que rezaba algo así como “la vida sigue igual…”.

Fernando Rodríguez Mayo
fernandorodriguez.es