Mientras el día a día advierte, los gobiernos duermen. Advertencias desoídas.

Manifestación de patriotas europeos en contra de la islamización de Europa que concentró a más de 40.000 personas.

El yihadismo ha vuelto a darle duro. Creo que el balance de víctimas anda ya por los 31 muertos y bastante más de 250 heridos. Y los gobiernos, de este engendro llamado Unión Europea, como el que ve llover…


Según medios, el tirano presidente de uno de los países cómplices del terrorismo islámico, Erdogan, expuso en una alocución: “Uno de los autores de los ataques de Bruselas es una persona que detuvimos en junio de 2015 en Ganziatep y fue deportado. Informamos a la embajada belga sobre la deportación el 14 de julio. Bélgica lo dejó libre”. No solo había sido detenido sino que, además, habiendo comunicado a las autoridades del país sobre la condición de combatiente del Daesh de dicho deportado, los belgas no encontraron indicios ni motivos que justificaran la retención o vigilancia de dicho deportado.

Igualmente, el rotativo israelí Haaretz informó el miércoles que tanto los servicios secretos de Bélgica como del Occidente tenían previamente advertencias precisas sobre los ataques terroristas en Bruselas. Según dicho diario, los mencionados servicios de inteligencia sabían con un alto grado de certeza del plan de los ataques, de la temprana ejecución de los mismos (que se realizarían en un futuro muy próximo) e incluso también tenían conocimiento del lugar exacto de estos ataques.

El periódico, que no hace mención a su fuente, denunció que pese a la advertencia anticipada de todas estas peligrosa circunstancias, la preparación de la inteligencia y la seguridad en Bruselascapital de la Unión Europea (UE)— fue insuficiente.

Todo esto nos plantea una seria reflexión sobre la importancia que los gobiernos de la vieja Europa dan a los inminentes peligros que el yihadismo islámico supone para las naciones que la componen.

Mientras tanto, el proceso de islamización del continente continúa su avance sin que la clase dirigente quiera ver los peligros a los que, su desidia ante esta situación, nos tiene sometidos a una población que parece dormida o, al menos, convencida de que sus gobernantes velan por ellos.

No voy a dejar de observar lo relatívamente extraño que me resulta el hecho de que la comunicación sobre el anterior conocimiento de los hechos, a las diferentes agencias de inteligencia, venga precísamente de países cláramente vinculados al terrorismo de Daesh (Turquía e Israel) pero, aún así, la dejadez sobre este asunto parece resultar evidente.

Estamos desprotegidos si los que mandan no toman las medidas necesarias para erradicar de forma tajante el peligro yihadista. Y no me refiero precísamente a “hablar con ellos” como parece ser lo quieren arreglar aquellos que, desde dentro de nuestra propia sociedad, contribuyen a minorizar el serio problema que nos supone a todos los europeos la política indiscriminada de puertas abiertas que ellos pregonan.


Fernando Rodríguez