Los medios y la “mafia bífida”

Soy un empedernido escuchante de radio. Nada más entretenido y formativo que estar escuchando un programa de noticias y debate mientras realizo cualquier tarea de las habituales en mi vida -o así me parece a mi que debiera ser- pero, desgraciádamente, cada vez resulta más complicado asimilar y analizar objetívamente la información emitida por este medio en España.

El que “la cadena de los Obispos” se haya convertido en un panfleto hablado al servicio del homosexualista y abortista Partido Popular, así como también de éste, el clientelar y corrupto sistema de partidos, tiene gran parte de culpa de mis pesares en el momento de poder “disfrutar” en mis escuchas radiofónicas matinales

Hablaba ayer una de mis periodistas preferidas sobre el bipartidismo PPSOE, sus ventajas, así como de la “tranquilidad y seguridad” que esta paridad política intercambiable brinda a la sociedad española. Comentaba igualmente de la contraria opinión de la juventud a este respecto y… es normal. Ellos -los jóvenes- solo han conocido esto y, seamos sinceros, esto es una auténtica mierda. Esto es un nido de corrupción como existen pocos en el mundo.

Mi admirada y “viajada” profesional de la información exponía su clara postura a favor del bipartidismo basándose en la propia y amplia experiencia de vida que una edad en la cincuentena otorga. Más aún conociendo medio mundo y comparando la realidad política, económica y social de varias naciones -antiguas provincias de la extinta URSS- con la España del futuro incierto tras las elecciones generales de hoy. Baste estas cuatro letras para reconocer la gran parte de razón que tiene al así pensar y exponer su postura al respecto pero, estoy convencido, “le faltó algo” para que su opinión pudiera ser tenida en cuenta de forma objetiva y que dichas tesis pudieran cobrar realmente valor ante los que no somos borreguillos del régimen.

Le faltó algo…

Algo. Le faltó algo. Algo que, además, no resulta baladí ni mucho menos.

Me confieso abiértamente falangista y, aún así, ¿podría partir una lanza a favor del bipartidismo en cuanto a la “comodidad política y social” que dicho sistema brinda? ¡Tranquilícense mis pares que “no perdí un tornillo”! Voy con ello a ver si consigo se me entienda pues, aún teniendolo clarísimo en mi mente, a veces me cuesta transmitirlo de forma fidedigna y escueta…

El bipartidismo como tal -sin resultar para mi un sistema válido- no creo sea la bestia parda de cuatro cabezas que tanto los “antisitema” podemitas, como los “regeneracionistas” naranjitos, quieren mostrar a los españolitos de a pie (y digo a los de a pie porque los otros son el propio régimen). Pasé largo tiempo de mi vida viajando y trabajando por toda Europa y, por qué negarlo, algunas veces sentí envidia al comparar lo que veía fuera de nuestras fronteras con aquello que aquí, en España, nos estaba vendiendo la casta política del 78 como “democracia”. Sentí envidia y eso que no me considero demócrata. Hasta aquí podría estar de acuerdo con la periodista a la que me estoy refiriendo desde el inicio. Le faltó algo…

Le faltó comentar que el bipartidismo de España nada tiene que ver con lo que se vive en Alemania, Francia o Reino Unido… ¡Para nada y en nada se le parecen! Le faltó decir que el bipartidismo imperante en España no es tal puesto que vivimos de forma similar a una dictadura en la que “La Famiglia” tuviera dos ramas, una azul y una roja, que se fueran alternando en el poder con similares -y nada legítimos- objetivos: el expolio, el saqueo y una impunidad total para todas sus fechorías.

Le faltó igualmente argumentar que en el bipartidismo de nuestros países vecinos, el número de políticos en las instituciones no tiene nada que ver tampoco con la cantidad que tenemos aquí. Tampoco mantienen la ingente cantidad de enchufados, paniaguados y pelotas que mantenemos aquí ni “disfrutan” del aberrante aforamiento que la casta política española se autootorgó para dar rienda suelta a sus desmanes.

El problema no es el bipartidismo. El problema podría ser, más bien, confundir términos y llamar bipartidismo a una “mafia bífida”.

Fernando Rodríguez

Fernandorodriguez.es